¿Hay que extraer un diente con movilidad? No siempre

Uno de los momentos más angustiosos para un paciente es notar que uno de sus dientes "se mueve".

La reacción suele ser inmediata:

"Doctora, creo que este diente ya no tiene solución."

Y muchas veces, incluso antes de acudir a consulta, el paciente asume que la única alternativa será extraerlo y colocar un implante.

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja.

Aunque existen situaciones en las que la extracción es la mejor opción, un diente con movilidad no siempre está condenado a perderse. De hecho, gracias a los avances en periodoncia, regeneración periodontal y control de los factores de riesgo, hoy podemos conservar muchos dientes que hace años habrían sido extraídos.

¿Por qué se mueve un diente?

Un diente sano presenta una movilidad fisiológica mínima. Esto se debe a que está suspendido en el hueso mediante una estructura llamada ligamento periodontal, que actúa como un pequeño amortiguador.

Cuando esta movilidad aumenta, significa que algo está alterando ese equilibrio.

Las causas más frecuentes son:

  • Enfermedad periodontal (periodontitis).

  • Traumatismo oclusal.

  • Bruxismo.

  • Infecciones de origen endodóntico.

  • Fracturas radiculares.

  • Procesos inflamatorios agudos.

  • Cambios hormonales transitorios.

  • Combinación de varios factores.

Por eso, antes de decidir si un diente debe extraerse o no, es imprescindible identificar la causa de la movilidad.

La periodontitis: la causa más frecuente

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que destruye progresivamente el hueso y los tejidos que sostienen los dientes.

A medida que el soporte disminuye, los dientes pueden comenzar a desplazarse y moverse.

Los pacientes suelen notar:

  • Que un diente "baila".

  • Separación entre dientes que antes estaban juntos.

  • Cambios en la mordida.

  • Sensación de presión o incomodidad al masticar.

Y es precisamente en este momento cuando muchas personas piensan que ya no hay nada que hacer.

Pero no siempre es así.

¿Puede estabilizarse un diente con movilidad?

Sí.

Y ocurre con mucha más frecuencia de lo que la mayoría de pacientes imagina.

Cuando la movilidad está relacionada con inflamación periodontal activa, el tratamiento adecuado puede reducir significativamente esa movilidad.

¿Por qué?

Porque al controlar la infección y disminuir la inflamación:

  • Los tejidos se desinflaman.

  • El ligamento periodontal recupera parte de su función.

  • Desaparecen las fuerzas inflamatorias que favorecen el movimiento.

En algunos casos, un diente con movilidad importante puede volverse sorprendentemente estable tras el tratamiento periodontal.

¿Qué tratamientos existen para intentar conservarlo?

La respuesta dependerá de cada caso.

Tratamiento periodontal

Es el primer paso.

Incluye:

  • Estudio periodontal completo.

  • Eliminación de placa bacteriana y cálculo.

  • Raspado y alisado radicular.

  • Control de factores de riesgo.

Muchas veces, este tratamiento inicial ya produce una mejora significativa.

Ajuste oclusal

Cuando existen fuerzas excesivas derivadas del bruxismo o de contactos traumáticos, puede ser necesario redistribuir las cargas.

En algunos pacientes también puede indicarse una férula de descarga.

Ferulización

Consiste en unir varios dientes entre sí para repartir las fuerzas durante la función.

No cura la enfermedad periodontal, pero puede mejorar la comodidad del paciente y facilitar la masticación.

Tratamiento endodóntico

Cuando la movilidad tiene origen en una infección pulpar o una lesión combinada endoperiodontal, tratar el conducto puede ser determinante para conservar la pieza.

¿Qué es la regeneración periodontal?

Uno de los mayores avances de la periodoncia moderna ha sido la posibilidad de regenerar determinados defectos periodontales.

A diferencia de otros tratamientos que simplemente detienen la enfermedad, la regeneración periodontal busca recuperar parte de los tejidos perdidos.

Dependiendo del tipo de defecto óseo y de las características del paciente, podemos utilizar técnicas que incluyen:

  • Proteínas derivadas de la matriz del esmalte.

  • Biomateriales regenerativos.

  • Membranas.

  • Injertos óseos.

  • Microcirugía periodontal.

No todos los defectos son regenerables, pero cuando las condiciones son favorables, los resultados pueden ser extraordinarios.

¿Cuándo realmente un diente no tiene solución?

A pesar de todos los avances disponibles, existen situaciones en las que la extracción representa la alternativa más predecible.

Por ejemplo:

  • Fracturas radiculares verticales.

  • Pérdida extrema de soporte óseo sin posibilidad regenerativa.

  • Movilidad severa persistente asociada a mal pronóstico.

  • Lesiones periodontales imposibles de mantener higiénicamente.

  • Infecciones recurrentes que comprometen la calidad de vida del paciente.

  • Imposibilidad de controlar los factores de riesgo.

En estos casos, insistir en conservar un diente puede significar prolongar molestias, aumentar costes y retrasar un tratamiento más adecuado.

¿Un implante es siempre mejor?

No.

Y este es uno de los mensajes más importantes que transmito a mis pacientes.

Un implante dental es una excelente alternativa cuando un diente no puede conservarse.

Pero un implante no es superior a un diente natural sano o tratable.

Siempre que exista una opción razonable, predecible y basada en la evidencia para conservar un diente, merece la pena valorarla cuidadosamente.

Cada caso debe individualizarse.

Entonces, ¿hay que extraer un diente con movilidad?

No necesariamente.

La movilidad dental no es un diagnóstico, sino un síntoma.

En algunos casos, un tratamiento periodontal adecuado consigue estabilizar dientes que parecían perdidos.

En otros, las técnicas regenerativas permiten recuperar parte del soporte perdido.

Y en determinadas situaciones, la extracción será la opción más sensata y predecible.

La clave está en realizar un diagnóstico preciso y tomar decisiones basadas en la evidencia científica, la experiencia clínica y las necesidades de cada paciente.

Un mensaje para recordar

Si has notado que uno de tus dientes se mueve, no des por hecho que debe extraerse.

Acudir a una valoración periodontal a tiempo puede marcar la diferencia entre perder un diente o conservarlo durante muchos años más.

Hoy disponemos de herramientas diagnósticas y tratamientos que nos permiten salvar dientes que hace no tanto tiempo habrían sido considerados irrecuperables.

Porque, aunque los implantes han transformado la odontología moderna, nada sustituye completamente el valor de un diente natural cuando todavía existe la posibilidad real de conservarlo.

“Si vives en Palma de Mallorca y has notado que alguno de tus dientes se mueve, una valoración periodontal especializada puede ayudarte a conocer si realmente necesita extracción o si todavía existe una alternativa para conservarlo.”

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